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Taller: Reconociendo mis heridas emocionales

Taller: Reconociendo mis heridas emocionales

¡CUPO LLENO! Gracias por el interés, pronto les informaremos de nuestros próximos talleres. 

Niña pájaro

Imparte:

Psicóloga y Psicoterapeuta, María José Trejo Casanova

Dirigido a:
Mujeres y hombres mayores de 25 años que deseen identificar sus heridas emocionales para lograr reconocerlas, trabajar en ellas y empezar a sanarlas, a través de ejercicios vivenciales.
Fecha: Domingo 21 de mayo
Horario: de 9:30 a 16 horas
Receso 13:00 horas

Traer un lunch

Inversión total: $ 1,000.00
CUPO LIMITADO A 12 PERSONAS

INFORMES E INSCRIPCIONES: 9180 09 28                        contacto@saludmentalygenero.com.mx

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Armas de fuego, peligrosas aliadas del patriarcado

metro, violencia

Es preocupante y por demás polémica, la reciente iniciativa de reformas a la Constitución y la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos para que las personas puedan portar armas en su trabajo, en los servicios de autotransportes, así como en los traslados en automóvil, presentada por el senador del Partido Acción Nacional (PAN), Jorge Luis Preciado Rodríguez.

Es por esto que es necesario hablar de ella, mostrarla, para evitar que “por debajo del agua” y teniendo algunos espacios mediáticos como foros a favor, cobre fuerza y llegue a aceptarse, poniendo en riesgo a un gran parte de la población.

Es una iniciativa de ley que dista mucho de ayudarnos como sociedad porque nos vulnera profundamente, en especial a las mujeres, por diferentes motivos que revisaré más adelante.

Afortunadamente más de 20 organizaciones no gubernamentales han pedido al Congreso de la Unión que rechace esta iniciativa, basadas en la firme convicción de que esta situación no acabará con la violencia y definitivamente sí generaría más inseguridad y riesgo.

Aunque muchas personas pudieran pensar y creer, que armarse traerá más seguridad a sus familias, a sus propiedades y a la sociedad, la situación terminaría revirtiéndose dramáticamente, porque de una u otra manera muchas de estas armas caerían en manos de delincuentes.

Es importante debatir para deshacer esta iniciativa, que propone el senador Preciado Rodríguez y que va incluso contra uno de los principios básicos del PAN: la defensa de la vida, ¿no es así?

Portar armas de manera legal no es una solución efectiva, ya que se conjugan una cantidad de factores para su uso como la serenidad, el manejo y oportunidad, que en un momento de asalto u otro delito, se pierden por el efecto del factor sorpresa que acompaña a estos actos, por lo que su eficacia es relativa (1).

Este factor humano combina elementos importantes de naturaleza psicológica, que no deben tomarse a la ligera cuando se trata de convencer a la sociedad que para defenderse, lo mejor es utilizar un arma de fuego.

Es necesario rechazar esta propuesta de ley porque corremos el riesgo de aumentar la peligrosidad en vez de disminuirla, al mismo tiempo que se crea un mayor conflicto en la población, ya que siempre la única función de un arma de fuego es y será herir o matar.

Tenemos que tomar en cuenta los siguientes elementos psicológicos cuando de utilizar un arma se trata: las emociones, las capacidades, la motivación, las actitudes e incluso la estructura de personalidad de quien porta el arma.

La suma de estas variables se convierte en un grave peligro para quien utilice un arma, y muchas veces no precisamente en defensa propia, sino como respuesta a una necesidad y pensamiento mágico de vivirse como héroe o justiciero, que pocas veces se ve manifestada en las mujeres.

Existen motivos de mayor peso para reflexionar y contribuir a evitar que esta iniciativa, que el senador panista ve como una gran idea, no termine convirtiéndose en un gran negocio que vulneraría a toda la población, especialmente a las mujeres.

Entre estos motivos encontramos que de acuerdo con cifras del Observatorio Nacional de Violencia Armada y Género (OVAG), al mes 100 mujeres fueron asesinadas con arma de fuego de 2011 a 2013. Por otro lado, en América Latina existe 66 por ciento de homicidios, la cifra más alta en todo el mundo.

En México, 64 por ciento de los asesinatos en general han sido cometidos con armas de fuego; otro dato es que de 2011 a 2013 asesinaron a 49 mil personas con este tipo de arma, de los cuales 3 mil 764 fueron casos de feminicidio (2).

Cien mujeres son asesinadas al mes en nuestro país, es decir, que tres mujeres cada día son atacadas hasta matarlas, y de estos casos de feminicidio, dos se consuman en el hogar de la víctima, lo que nos permite nombrar y visibilizar una de las tantas formas que cobra la violencia de género.

Cualquier persona que por alguna razón tenga un déficit intelectual o una inestabilidad emocional, como el miedo y un mal manejo de la impulsividad, puede hacer un mal uso de un arma de fuego en sus manos, como las terribles y tristes formas que todas y todos conocemos por parte de policías supuestamente entrenados y en control de sus impulsos, en Estados Unidos, por ejemplo.

Un hombre violento con acceso a este tipo de arma, podría llegar a utilizarla contra aquella mujer a la que violenta día a día y al contar con el “permiso social” no dudará en utilizarla con el aval del sistema patriarcal.

Por todo lo anterior me parece importante, necesario e imperativo, se rechace esta riesgosa iniciativa para evitar la portación de armas en México.

Nuestra cotidianidad de por sí ya violenta, debe llevarnos a reconsiderar y rechazar la propuesta de armarnos, mejor será buscar fórmulas para encarar la delincuencia, la inseguridad, la discriminación y la violencia.

Ejercer violencia contra la violencia, generará más violencia, por lo que el camino de masificar las armas de fuego entre la población no es la salida más sensata, viable, ni adecuada.

Estoy consciente que no es tarea sencilla, pero no es imposible que juntas y juntos pensemos en maneras de contribuir a crear relaciones de paz y un modelo basado en la armonía, el respeto y la justicia, en lugar de incitar a la población a la violencia, replicando modelos de relación que no pertenecen a nuestra cultura y por tanto a nuestro país.

Exigiendo a los gobiernos nuestro derecho a la seguridad y protección, creando programas de seguridad que realmente funcionen.

A través de estas líneas pretendo compartir con las lectoras y los lectores, mi contribución para sumarme en contra de esta terrible y peligrosa iniciativa.

Agradezco a Lourdes Godínez Leal, coordinadora de Información de la agencia Cimacnoticias, por llamar mi atención hacia la visibilización de este tema, que no podemos ni debemos minimizar por el profundo peligro que representa.  #NoMasBalas

(1) Antoni Andrés Pueyo
(2) Datos tomados de http://www.casede.org/

Por: Alejandra Buggs Lomelí *Directora del Centro de Salud Mental y Género, psicóloga clínica, psicoterapeuta humanista existencial, y especialista en Estudios de Género.

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¿Que pasó en 2016?…reflexiones

calendario

Con esta columna pretendo compartir algunas reflexiones, que no quisiera se quedaran en el tintero, sobre todo por los diferentes acontecimientos sociales que hemos vivido a nivel mundial, mismos que han convertido a este año, en una montaña rusa de emociones y por tanto, en un periodo  particularmente difícil, especial y de grandes desafíos por enfrentar.

Un año es una unidad de tiempo, es un periodo que comprende 365 días, me parece importante saber, que este lapso fue impuesto en la antigüedad  por la Iglesia católica, apostólica y romana, relacionando los eventos en la biblia con Jesucristo.

Estos sucesos marcaron un antes y un después para la sociedad seguidora de este dogma, tanto así que se distinguieron dos etapas, a las que se les conoce como: A. C. (Antes de Cristo) y D. C. (Después de Cristo).

Partiré de lo general a lo particular, es decir, de lo que ha sucedido en el mundo, para después enfocarme en aquello  que ha pasado en casa, en México, seguramente no mencionaré todos los eventos, sin embargo, trataré de hacer visible lo que a mi parecer, es más relevante.

Comencemos por los polémicos Juegos Olímpicos, rodeados de una crisis económica, social y política que terminó con la terrible destitución de la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. El cambio de Asamblea en Venezuela que ha generado efectos radicales en el país.

Según  investigadores este 2016 fue el año más caluroso de la historia. También se celebró la firma del Tratado de Paz en Colombia; la visita de Barack Obama a Cuba; el sorpresivo Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan.

El fallecimiento de Fidel Castro, que puso de manifiesto actitudes polarizadas en todo el mundo. Los tristes y dolorosos atentados en Francia; la Guerra en Medio Oriente, y recientemente el controvertido triunfo de Donald Trump.

En nuestro país, la “políticamente correcta” visita del Papa Francisco a la Ciudad de México, la irrespetuosa y políticamente incorrecta  invitación del Presidente Enrique Peña Nieto a Trump.

Es preocupante e indignante, seguir sin respuestas reales ante: las desapariciones de los 43 normalistas, los casos de feminicido en incremento en todo el país, la trata de personas, la discriminación por orientación sexual y afectiva ante los matrimonios igualitarios.

El insultante aumento al salario mínimo que como consecuencia inmediata augura también un incremento en gasolinas y otros productos que lastiman la economía familiar, generando incertidumbre, y por tanto, temor, inseguridad y sensación de desprotección.

Este año en inminente agonía, ha sido un periodo, especialmente de grandes movimientos sociales y por ende emocionales, que nos han impactado a todas y todos.

En este año se llevó a cabo en México, la marcha del 24 de abril en contra de la violencia hacia las mujeres, en donde cada persona está convencida que un mundo de paz es posible, y seguimos trabajando para ese fin.

Un año donde los altibajos emocionales en nuestro país y fuera de él, cobraron mayor fuerza ante tantos eventos tan polarizados.

Cerremos una etapa más, un año que se va, probablemente con nuevas personas en nuestras vidas, y otras que se han ido ya, construyendo y reconstruyendo nuestros proyectos de vida, y teniendo la firme convicción de que estamos rodeadas y rodeados de otros seres humanos que al igual que nosotras sufren, gozan, temen, desean, quieren, logran, aman, mueren, y sobre todo, desean vivir en un mundo mejor.

Por mi parte, continúo mi compromiso diario por ser una mejor persona, congruente y consecuente, y una profesional de la salud mental, ética y sensible a las necesidades de cada persona que confía y se acerca en busca de una escucha diferente, sin juicios y sobre todo respetuosa.

Deseo para todas las personas un cierre de año lleno de salud, alegrías, y de un real interés por convertirnos en mejores seres humanos.

Que la vida que construyan día a día, se base en el respeto a sí mismas y hacia los demás, para crear  espacios de paz, y como  planteaba Rupert Scheldrake** “crear suficientes ondas concéntricas de amor, de paz y respeto” hasta aumentar esa masa crítica que terminará con la violencia, la discriminación y los malos tratos, en la vida de mujeres y hombres.

Agradezco a todo el equipo de Cimacnoticias por su total confianza y permitirme crear esta columna de reflexión sobre asuntos emocionales que competen especialmente a las mujeres, y a los hombres también.

A cada lectora y lector, que resuena con mis palabras o pudiera no estar de acuerdo con ellas, pues la realidad, lo que agradezco, es el aprendizaje que cotidianamente me llevo de cada postura.

Que la disposición y la  actitud, que en estas fechas genera un ambiente especial,  nos permita mantenerlas no sólo durante el siguiente año, sino toda la vida.
Felices fiestas y feliz cierre de año.

** Sheldrake publicó su primer libro A New Science of Life: The Hypothesis of Morphic Resonance en 1981. En él propuso el concepto de “campo mórfico” para explicar varios fenómenos, especialmente biológicos. Según él, ciertos fenómenos se hacen más probables a medida que ocurren más veces, por lo que el crecimiento biológico estaría guiado por hechos previos. Como

Por: Alejandra Buggs Lomelí* Directora del Centro de Salud Mental y Género, psicóloga clínica, psicoterapeuta humanista existencial, y especialista en Estudios de Género.

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Cuando el lenguaje hace invisibles a las mujeres

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi conocimiento”

Ludwig Wittgenstein (filósofo)

Empecemos por reflexionar y sentir… ¿qué sensaciones nos provoca y qué nos dice el título “Cuando el lenguaje hace invisibles a las mujeres”? ¿Qué sentimos las mujeres? ¿Qué sienten los hombres?

¿Alguna vez les ha pasado que se han sentido invisibles en un grupo o incluso en sus relaciones afectivas más cercanas?

La realidad es que si somos honestas, todas las personas en algún momento de nuestras vidas hemos sentido esa sensación de invisibilidad, sin embargo es una sensación que experimentamos más las mujeres, día a día, hora a hora, minuto a minuto, segundo a segundo, sólo que no la registramos debido a la naturalización del sexismo (**).

Son muchas y muy variadas las manifestaciones del sexismo y una de ellas es la que tiene que ver con el uso no incluyente del lenguaje.

Quizás puedan pensar que esto del lenguaje no incluyente o sexista es cosa del pasado y que hoy en día no debemos reflexionar sobre sexismo ni  discriminación, porque las mujeres hemos “conseguido” la igualdad en todos los aspectos de la vida pública y privada.

Sin embargo, por increíble que parezca, seguimos las mujeres en una situación no sólo de desventaja sino de riesgo ante los efectos emocionales y sociales que el sexismo tiene en nuestras vidas.

Mi intención es propiciar la reflexión acerca de la forma en que utilizamos el lenguaje y reconocer cómo es que lo convertimos en sexista o no incluyente, para que todas las personas pensemos en alternativas que favorezcan la visibilización de las mujeres.

Las sociedades transmitimos sentimientos, ideas y modos de pensar, por lo que el lenguaje es el reflejo de nuestras prácticas socioculturales.
 
A través del lenguaje nombramos, interpretamos y creamos, por lo que en su uso el lenguaje refleja la ideología patriarcal de todas las sociedades.

Esta ideología a la que llamamos machista porque lo masculino es el modelo ideológico imperante, es producto de un sistema patriarcal que recibimos de una sólida tradición sociocultural de siglos manifestada a través del sexismo, que se relaciona con un conjunto de expresiones y prácticas que con base en la diferencia sexual, legitiman y afianzan la desigualdad entre personas.

Este problema se ubica en las sociedades y culturas cuando a la representación y significación de lo masculino se le asigna un valor superior y universal que descalifica lo femenino y lo hace invisible.

Es así como los sistemas lingüísticos reflejan una marcada visión masculina a la que se le denomina androcentrismo (***).

Lo que determina, por ejemplo, que en cualquier trabajo o investigación sólo se tome como referente de la población a los hombres, y las mujeres quedemos ocultas detrás de la población masculina.

Expresiones como “la historia del hombre”… “los directores”… “todos los aquí reunidos”, son algunas expresiones del genérico masculino (que es una regla gramatical) y que nos muestra una clara exclusión de las mujeres.

Por otro lado, existe la tendencia a masculinizar las profesiones que ahora son desempeñadas tanto por  mujeres como por varones, sin embargo, se siguen nombrando en masculino, por ejemplo: “la abogado”, “la médico”, “la ingeniero”…

Son muchas las expresiones en las que el uso del lenguaje excluye y discrimina a las mujeres, como las formas de cortesía en las que al nombrar a la mujer se hace énfasis en su estado civil, colocando al lado de su nombre expresiones como “de González” o “esposa de…”.

Siendo éste, desde mi punto de vista, el máximo nivel de cosificación porque las mujeres perdemos el carácter de personas para convertirnos en cosas y propiedad “de” alguien más.

Otra de las dimensiones en que se refleja el uso de un lenguaje sexista es a través de los significados que les atribuimos a ciertas palabras o expresiones cuyo sentido específicamente puede reforzar concepciones androcentristas, porque ocultan la presencia de las mujeres e institucionalizan lo masculino como referente principal.

Como los refranes. Un ejemplo:

“De la mala mujer no te guíes, y de la buena no te fíes”

o chistes, palabras peyorativas o estereotipos que se emitan a través del lenguaje ya sea verbal o escrito.

Las diferentes formas de exclusión de las mujeres a través del lenguaje causan un gran daño psicológico (difícilmente detectable), porque es una forma muy sutil de violencia de género que provoca subterráneamente en las mujeres una sensación de cosificación, discriminación, ridiculización e invisibilización.

De ahí que muchas veces sin causa aparente las mujeres experimenten baja autoestima, depresión, sensación de inadecuación, sin saber por qué y mejor lo atribuyen a los efectos de la menstruación, menopausia o cansancio.

Para contrarrestar los efectos psicológicos de un lenguaje no incluyente podemos empezar por hacer un uso consciente del lenguaje español, un uso que implique tu compromiso y el mío, y el de todas y todos para nombrar a las mujeres, aunque a veces nos tardemos más al hablar para darnos y que nos den nuestro espacio.

También para desmasculinizar los títulos académicos cuando de mujeres se traten, para no utilizar palabras peyorativas, y contribuyamos a una sociedad más justa, más democrática y más igualitaria para mujeres y hombres.

Me queda claro que en un principio resulta muy complicado darnos cuenta de dónde residen los usos sexistas de la lengua, porque las costumbres, la tradición, la educación recibida, los mensajes que se transmiten a nuestro alrededor y la cantidad de información que se recibe, hacen que no sea fácil que analicemos lo que decimos y mucho menos lo que escuchamos.

Definitivamente el que nuestro lenguaje español sea excluyente o incluyente sólo dependerá del uso que cada persona haga de él.

Espero y deseo sirva en algo este acercamiento para crear conciencia y empecemos a utilizar un lenguaje más incluyente que refleje la existencia tanto de mujeres como de hombres, para colaborar en la construcción de una sociedad más justa, democrática e igualitaria, pero sobre todo de una sociedad más sana emocionalmente.

¡Si no me nombras, no existo!

Por: Alejandra Buggs Lomelí (Psicoterapeuta Gestalt, especialista en Estudios de Género, directora del Centro de Salud Mental y Género)

**Sexismo: es la discriminación hacia personas de uno de los dos sexos por considerarlo inferior.

***Androcentrismo: consiste en asumir como modelo o representante único de toda la humanidad al hombre.

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Terapia de grupo mixto

Terapia de grupo mixto

Terapia con perspectiva de género
Imparte: María de Jesús Rodríguez Pineda
Psicoterapeuta Gestalt
Inicia viernes 10 de febrero (cada 15 días)
Grupo abierto
Horario: de 17:00 a 19:00 hrs.
Costos accesibles
Para inscribirte llama al 55.5072.3906 con María de Jesús Rodríguez
o envíanos un whatsapp al mismo número.
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Taller ” Conviviendo con mi soledad”

Taller ” Conviviendo con mi soledad”

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Imparte: María de Jesús Rodríguez Pineda
 Psicoterapeuta Gestalt
Es un taller vivencial que lleva a l@s participantes a conocer ¿Qué es la soledad?, ¿Cómo han aprendido a vivirla?, y a contar con recursos para aprender a relacionarse con su soledad desde una forma más sana y creativa.
A través de descubrir y conocer el vinculo contigo misma/o para poder resignificarlo y disfrutar de tu soledad.
 
Fechas: Sabados 10 y 17 de diciembre
Horario: de 16 a 20 horas
Inversión total: $ 1,200.00
$1000 pesos si pagas antes del 06 de diciembre
CUPO LIMITADO A 12 PERSONAS
 Para informes e inscripciones llama al 91.80.09.28
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Taller ¿Cómo acompaño a un ser querid@ en la vejez?

Taller ¿Cómo acompaño a un ser querid@ en la vejez?

Imparte: María de Jesús Rodríguez Pineda
Psicoterapeuta Gestalt
Dirigido a: toda persona que acompaña la etapa de edad avanzada de algún familiar y/o amistad, para crear un espacio íntimo para compartir experiencias y contar con recursos que contribuyan a favorecer este importante acompañamiento tanto para quien acompaña como para quien es acompañada/o.
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Fecha: Domingo 4 de diciembre de 2016

Horario: de 10 a 15 horas
Inversión total: $500.00 pesos
$ 400.00 si pagas antes del 28 de noviembre
Cupo limitado a 12 personas

Para informes e inscripciones llama al 91.80.09.28 o escribe a:                          contacto@saludmentalygenero.com.mx

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Curso: Arquetipos, Diosas y Dioses del paleolítico a nuestros días

Curso: Arquetipos, Diosas y Dioses del paleolítico a nuestros días

Imparte: Mtra. Alejandra Buggs Lomelí
Psicóloga Clínica, Psicoterapeuta, Especialista en estudios de Género
Dirigido a: mujeres y hombres interesadas/os en conocer la importancia de los arquetipos en nuestra vida y la forma en que determinan nuestra forma de ser, utilizando los recursos de la arqueología, la mitología, la psicología y la perspectiva de género.

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    Fechas: martes noviembre: 15, 22 y 29 
    Horario: de 16:30 a 19:00 horas
    Inversión total: $1,400.00

    $ 1,200.00  pesos si pagas antes del 11 de noviembre 

    Cupo limitado a 12 personas

Para informes e inscripciones llama al 91.80.09.28 o escribe a:                            contacto@saludmentalygenero.com.mx

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Psicología de las diosas internas para el autoconocimiento (Afrodita diosa alquímica)

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De nuestro viaje imaginario por la antigua Grecia y su mitología sólo queda por conocer a la enigmática Afrodita, ubicada por la doctora Jean Shinoda Bolen en una categoría especial, como diosa alquímica, por el proceso mágico o poder de transformación que la diosa por sí misma poseía.

Se le llama alquímica porque al transmutar consigue combinar la autonomía de las diosas vírgenes con la pasión de las diosas vulnerables, de las que hablé en los dos anteriores artículos.

La diosa alquímica Afrodita para las y los griegos, o Venus para las y los romanos, símbolo del amor, inspira a las mujeres a las relaciones sensuales intensas y al despliegue de las posibilidades creativas, así como a la apertura y al cambio.

Los vínculos afectivos que estableció esta diosa, eran vínculos que decidía ella porque no cedía a las imposiciones externas. Representa la conciencia femenina centrada en sí misma y al mismo tiempo receptiva, lo que la equilibra y le permite tener relaciones positivas y fructíferas.

Su mitología habla de que su sola presencia era sobrecogedora, que hacía que las y los mortales y las deidades con excepción de las diosas vírgenes, se enamoraran y concibieran nueva vida.

Diosa del amor en todas sus manifestaciones, de la belleza y de la fertilidad, presidía las fiestas en todos los sentidos y la celebración del disfrute del placer sexual.

Sus valores más preciados son la procreación y la creatividad verbal. Para Homero esta diosa era la amante de la risa, representando una fuerza poderosa que impulsa al cambio. Según una de sus leyendas, Afrodita surge de la espuma del mar con belleza inimaginable y con un fuerte atractivo sensual y sexual.

Su mitología nos habla de que cualquier persona o cualquier cosa que era impregnada por la belleza de Afrodita, se convertía en alguien o algo irresistible.

Cuando este arquetipo es muy dominante en la psique de algunas mujeres, propiciará que se enamoren de personas conflictivas, dejándose llevar por esa fuerte atracción sin darse el tiempo suficiente de ver si la elección de pareja que está haciendo es la más adecuada.

La vida de las mujeres con este arquetipo es particularmente intensa y les impulsa también a explorar en el terreno creativo como la música, la poesía, la pintura, la reflexión filosófica o la danza.

Cuando la forma de ser de la diosa se presenta en las mujeres, rige el disfrute del amor, la belleza, la sexualidad y la sensualidad. Impulsa a las mujeres a llevar a cabo funciones creativas y procreativas.

Cuando las mujeres son conscientes de que este es su patrón arquetípico predominante, las llevará a que reconozcan que su naturaleza las incita a enamorarse fácilmente y a experimentar atracciones eróticas inusitadas, pues su impulso sexual sobrepasa al de las demás mujeres en quienes es otro arquetipo el más fuerte.

Saber esto les ayudará a las mujeres tipo Afrodita a liberarse de la culpa de su intensidad y también a empezar a aceptarse, al mismo tiempo que concienticen que son ellas las que tienen que cuidar de sí mismas y de sus intereses.

Siempre he pensado que el arquetipo de esta maravillosa, intensa, creativa y polémica diosa, es el que más ruido genera cuando se presenta en su estado más puro, ya que es el que se contrapone a los cánones establecidos por la sociedad de cómo debe actuar una mujer.

Es el arquetipo que representa a la mujer que vive profunda e intensamente todas las áreas de su vida, por lo que es fuertemente criticada y descalificada por mujeres y hombres que se rigen exclusivamente por este sistema conservador y represor.

No obstante, en la medida en que una mujer se da cuenta de que este patrón de comportamiento a veces no le es adecuado, si desea transformarlo, puede producirse un cambio profundo, porque a partir de ese momento se vuelve más consciente de sus decisiones y puede estar atenta de las posibles consecuencias de su forma de ser, sin arriesgarse o castigarse por ello.

Hemos llegado al final de nuestro viaje imaginario e interno por la mitología de algunas de las diosas griegas, recorrido que espero y deseo haya permitido a algunas mujeres darse cuenta de la importancia de los mitos como herramienta para el autoconocimiento.

Al analizarlos como arquetipos poder reconocerse en las características de algunas o todas las diosas para establecer una relación armónica y lo más equilibrada posible consigo mismas.

Por lo que les sugiero leer y profundizar más sobre los mitos de las diferentes culturas del mundo, sentir con qué vibran o resuenan y escucharse con atención identificándose con las mitología(s) de aquella(s) diosa(s) que en los distintos ciclos de su vida se hacen presentes, haciendo contacto con esas etapas, valorando sus prioridades, y finalmente decidiendo y actuando en consecuencia.

 

Por: Alejandra Buggs Lomelí*

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Acompañar la vejez y el cuidado de quien cuida

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La vejez es una etapa difícil de enfrentar para todo ser humano, porque es el ciclo de vida previo a la muerte, a la desaparición, a borrar el paso de nuestras vidas por este mundo, y por ello no es fácil de enfrentar, de hablar o leer acerca de ella.

El tema del envejecimiento es tan antiguo como la humanidad misma, la mencionemos o no, está siempre presente, siempre latente, siempre mostrándose aunque muchas personas se nieguen a verla y eviten el paso del tiempo con un sinfín de estrategias que además les “ayuden” a seguir siendo vistas.

A lo largo de los años, en las diferentes culturas se ha otorgado un lugar a las personas mayores, por ejemplo Japón es el país que más respeto y veneración tiene por las personas adultas mayores.

De hecho cuenta con un día festivo, denominado “Día del Respeto a las Personas Mayores” (Keirō No Hi).

Ese día se pretende honrar a las personas adultas mayores japonesas y sensibilizar a la población joven sobre la importancia de la experiencia de estas personas, que han servido a la sociedad durante muchos años.

El número de hombres asciende a 12.73 millones (20.5 por ciento de la población masculina), mientras que el de mujeres llega a 17.07 millones (26 por ciento de la población femenina).

Se estima que 8.66 millones de japonesas y japoneses tienen 80 años o más. El número de personas de 65 años o más que se mantiene activa laboralmente asciende a 5.7 millones**.

El “Keirō No Hi” se trata de un día cargado de significado y mensaje para las nuevas generaciones, a las que se les transmite la importancia del respeto a las personas mayores, en vez del rechazo típico que sufren por ser mayores en las sociedades occidentales.

En este sentido, México no es la excepción. Cuando vemos que el lugar que nuestra cultura asigna a las personas adultas mayores, por lo general, es uno de los más relegados de la historia, debido a la tendencia al individualismo y a la competencia que reina en nuestra sociedad, para ver quién luce más joven de lo que en realidad es.

Gran parte de las desigualdades entre mujeres y hombres adultos mayores son resultado de las desigualdades de género vividas en etapas anteriores, que suelen situar a las mujeres en condiciones de desventaja en términos de bienestar social, económico y psicológico (Torres y Villagrán, s/f).

Las mujeres adultas mayores padecen más enfermedades incapacitantes y por más largo tiempo que los hombres: tres de cada 10 tiene dificultad para realizar alguna tarea de la vida diaria como comer, bañarse, caminar, preparar o comprar alimentos, frente a dos de cada 10 hombres.

En 2009, 25.3 por ciento de las personas adultas mayores, 27.8 por ciento de las mujeres y 22.5 por ciento de los hombres, necesitaron que alguna persona de su hogar le brindara cuidados o apoyo; las necesidades de cuidado aumentan conforme avanza la edad, según datos del Instituto Nacional de las Mujeres***.

A las personas que cuidan de las y los adultos mayores se les denomina cuidadora o cuidador primario. Cuando la persona mayor empieza a sufrir discapacidad o a necesitar más atención, las que suelen asumir este cuidado son principalmente las mujeres.

Este trabajo recae habitualmente sobre las mujeres, que son en su mayoría amas de casa. El resto de los miembros de la familia consideran que las amas de casa tienen tiempo libre y disponibilidad para cuidar a las y los mayores.

En nuestra cultura existe una persona específica que asume el cuidado primario de las personas mayores enfermas, generalmente puede ser una hija o una nuera. Esta figura es básica, y se le conoce como “cuidadora primaria”, y es en quien recae la mayor parte de la responsabilidad de los cuidados.

Esta responsabilidad tiene un costo a veces físico, a veces emocional, a veces ambos, en términos de estrés, problemas con la pareja (si se tiene), tiempo, costos económicos y aspectos éticos.

En muchas ocasiones se ve la falta de apoyo familiar, es decir, que se deja todo en quien ha asumido la responsabilidad, lo que no es justo, ni sano; asimismo, se enfrenta también a la dificultad de  tomar decisiones, responsabilidad muy poco gratificante.

La cuidadora o el cuidador primario es la pieza clave en una atención adecuada para la o el adulto mayor. Es importante puntualizar que para que esta persona pueda desempeñar su papel de cuidadora, requiere asumir nuevos compromisos, empezar a realizar actividades y funciones que antes realizaba la persona de la tercera o cuarta edad (vejez a partir de los 80 años), y adaptarse a un estilo de vida diferente, aceptando que es una nueva etapa y la última de la persona adulta mayor.

Entre muchos cambios personales que la cuidadora o cuidador enfrentan, está el hecho de que en algunas situaciones, a quien apoya ahora era quien le apoyaba antes y quien sostenía su mano, ahora es quien cuida, quien dirige a la persona mayor, se convierte en espectadora de los cambios que genera el deterioro, de aquella persona con quien se tiene el vínculo afectivo, independientemente de cuál sea.

Ante este panorama, existen emociones que se generan en la cuidadora o el cuidador, como enojo, tristeza, culpa, frustración, impotencia, desesperación, angustia, ansiedad, todas ellas provocadas por el duelo al que se enfrenta, unido a la falta de información sobre el envejecimiento y las funciones que deberá asumir en su nuevo rol (a veces impuesto, a veces no) de cuidadora o cuidador.

Es por ello que quien cuida tiene que cuidarse porque tiene el riesgo de deteriorarse paralelamente a quien cuida, y puede sufrir el “síndrome del quemado” o “burnout”, que es sentirse colapsada por el exceso de trabajo, tensión y falta de descanso, que implica cuidar de otras y otros.

Por ello, la persona que cuida tendrá que tener presentes los aspectos que pueden impactar su entorno:

a) Social: enfrentar el cambio de roles, asumir las alteraciones en su ritmo cotidiano y por tanto cambios en su estilo de vida.
 
b) Físico: tener que moverse en una ciudad llena de tráfico y contaminación ambiental, estrés, alteraciones en el apetito, trastornos del sueño, fatiga y deterioro de la salud.
 
c) Emocional: cansancio ante las demandas de la persona cuidada, temor a perder el control de la situación, angustia, ansiedad, poca satisfacción de necesidades básicas, sentimiento de desamparo y soledad, rechazo, ira, hostilidad, frustración, incapacidad para organizarse, y frecuentemente sensación de sentirse atrapada o atrapado por la situación.

Lo importante de todos estos sentimientos es saber reconocerlos,  trabajarlos para liberarlos y seguir adelante con tan importante labor, que requiere de momentos de descanso y reflexión para que este acompañamiento represente un beneficio y crecimiento personal, mutuo.

Nos guste o no, la vejez es algo que tendremos que experimentar porque es una etapa de vida, que no podemos “saltarnos” a menos que fallezcamos antes de envejecer más, y es algo de lo que hay que hablar para que no neguemos que existe y entonces podamos actuar en consecuencia, para tomar las medidas necesarias tanto para el cuidado de alguien cercano, como para nuestro autocuidado y vivir una vejez digna, lo más sana posible y acompañada de los mejores cuidados físicos, económicos y emocionales.
Por: Alejandra Buggs Lomelí*

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